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SCHUMANN Y TCHAIKOVSKY

Director titular: Olivier Grangean - Francia

Solista violonchelo: José David Márquez - Venezuela

 

Fecha: jueves 10 de junio

Hora: 8:00 p.m.

Lugar: Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo

PULEP: ETC335

 

Programa:

  • Andrés Martínez Montoya (1869 - 1933) - Rapsodia colombiana
  • Robert Schumann (1810 - 1856) - Concierto para violonchelo en la menor, op. 129
  1. Nicht zu schnell
  2. Langsam
  3. Sehr lebhaft
  • Piotr Ilich Tchaikovsky (1840 - 1893) – Obertura-fantasía Romeo y Julieta

 

El compositor bogotano Andrés Martínez Montoya fue parte de la generación de músicos nacionalistas, quienes escribían sus composiciones académicas en torno a los géneros de la música popular nacional. Su Rapsodia colombiana, escrita originalmente para la banda que dirigía, ocupó en 1925 el primer lugar en el premio "Ezequiel Bernal".   

Robert Schumann, quien en cierta forma encarnaba el universo musical de Beethoven por su intensidad emocional, fue un compositor con un alma atormentada por problemas de salud mental que sufrió desde que era adolescente. Schumann escribió su Concierto para violonchelo, una profunda y emocional pieza en la que prima la expresión poética por encima de la exhibición virtuosa del solista,  durante un estallido de inspiración de dos semanas en octubre de 1850, en una época de relativa felicidad después de su llegada a Düsseldorf, donde fue nombrado como director musical municipal. Sin embargo e infortunadamente, el Concierto nunca fue interpretado públicamente cuando el compositor aún vivía y pasó a ser considerado parte del repertorio estándar del instrumento hasta algunas décadas después de su muerte; se considera que durante un tiempo, fue una obra maestra perdida.  

Tchaikovsky también es un compositor que a lo largo de su carrera artística pasó por ciclos cambiantes atados a momentos de depresión y desconfianza. Las historias de amor condenado siempre fueron interiorizadas profundamente por Tchaikovsky; la tragedia de Shakespeare Romeo y Julieta no fue una excepción. Esa obra maestra del dramaturgo inglés y la tormentosa vida personal de Tchaikovsky chocaron para producir la primera expresión verdadera de su genio como compositor, una obra maestra construida que reduce la narración de Shakespeare a lo esencial en 20 minutos de música que es, por turnos, atronadoramente dramática y dolorosamente bella.